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Las relaciones sentimentales son una cosa, pero algunas dinámicas pueden llegar a ser dignas de un Primer Premio al Cine Melodramático Cómico en Hollywood.
¿Te crees dign@ de respeto? Bueno, yo desbarataré tu auto confianza en este preciso instante con seis obras maestras del cine norteamericano de los últimos veinte años.
1. Las del tipo “Obsesión fatal” (con desvaríos).
Ella está segura que él no la merece y que no valora la relación. Él calla. Ella está segura que él le ha engañado varias, muchas, infinidad de veces, y con sus más traicioneras y asquerosas enemigas. Él calla. Ella está segura que él estuvo ahí con todas las otras, en ese mismo lugar en donde él le dijo que sus ojos eran tan profundos como un pozo de petróleo. Él sigue calladito. Ella sabe que aún acostándose con infinidad de hombres al mismo tiempo jamás podrá igualar la infinitamente asquerosa mancha que él ha dejado sobre su alma, por culpa de los engaños, de los continuos olvidos, de las permanentes ausencias, de las retrasadas respuestas para todo…. Ella, triste y sola, sale de casa arrastrando su ajetreado cuerpo y lo lanza en medio de las vías del tren, quedando destrozada en mil pedazos en menos de un segundo. Todo ha acabado. Su alma está ahora libre de todo sufrimiento, de toda humillación, de todo fracaso.
Él entonces se quita los audífonos con los cuales estuvo escuchando el último partido del mundial de fútbol a todo volumen y le pregunta (pero sin encontrarla):
- ¿Me alcanzas las papitas? ¿Dónde andas…?
2. Las del tipo “Felicity” (o “Tristicity”).
Ella lo ve. Ella lo quiere. Él la conoce. Él se derrite. Todo va bien. Juntos son indestructibles. Juntos encantan, juntos transforman. Juntos crecen, pero no envejecen. Juntos mejoran, juntos iluminan. Juntos desarrollan, juntos acogen. Juntos proponen, juntos disfrutan. Juntos conocen, juntos develan. Juntos entienden. Juntos asisten, juntos se apoyan. Juntos bailan, juntos fuman, juntos ríen, juntos lloran. Juntos gimen, juntos bostezan, juntos comen… Juntos soportan los llantos de los hijos, juntos hacen las cuentas de los gastos. Juntos de la mano, entran y salen por la misma puerta. Juntos pagan las deudas interminables de su tarjeta de crédito que comparten juntos. Juntos afrontan la pérdida del trabajo de uno de los dos… Juntos discuten por dónde mierda uno de ellos puso el control remoto que comparten juntos cuando ven la tele juntos. Juntos ya están viendo televisión la semana siguiente en habitaciones separadas. Juntos cogen sus respectivos celulares, que uno está marcando y el otro está apagando. Juntos gimen, mientras uno llora sobre la cama y el otro se acuesta con otra persona. Juntos pelean por el nuevo olor en la ropa del otro. Juntos se aburren sobre la misma cama. Juntos huyen uno del otro. Juntos se sienten mejor cuando están separados. Juntos acuden al juzgado y firman, juntos, el divorcio. Juntos hablan mal del otro frente a otros… Juntos tienen que soportarse cuando sus hijos quieren verlos juntos. Juntos comparan, sobre una cama, a los que siguieron al otro. Juntos se olvidan, uno, del otro.
3. Las del tipo “Grease” (yo las llamaría “Fijador”).
La más tormentosa relación humana-sentimental que existe en la actualidad. ¿Por qué? Porque está abiertamente sometida a una evaluación constante, que genera estrés y frustración en cada una de las dos partes. En esta relación, uno inevitablemente termina sacándole la vuelta (engañando) al otro, y lo que es peor, hablando mal de él con otro (u otra).
La conexión que existe entre los dos en este tipo de relación es intensa; él sabe descubrir las marcas que otros han dejado sobre ti, como cuando un macho orina a su pareja para no perderle el rastro. Y cuando se entera que le estuviste engañando con otro u otra todo el tiempo, nunca más te tratará con delicadeza de nuevo, ni te conversará mientras te recorta el flequillo, ni te aplicará con destreza y suavidad el acondicionador, ni querrá hacerte los descuentos de siempre, tu peluquero…
4. Las del tipo “Hable con ella” (o “Alguna vez hablé con ella”).
Todo se promete cuando alguna vez se junten nuevamente. Uno de ellos ha viajado lejos, muy lejos, pero sigue conectado al corazón de ella por motivos inexplicables. Soporta bellezas exóticas, quienes le menean el culo, y sin rendirse, sigue fiel al corazón y cuerpo de ella. Aguanta meses, días, horas, segundos, siempre llevándose las manos al pecho (de vez en cuando una de ellas a la ingle) orando en secreto, sollozando en silencio musitando las promesas que se dieron uno al otro cuando él partió.
Ha llegado el momento, él ha podido ahorrar dinero y podrá regresar a verla, a saborearla, a amarla… A compartir su vida con ella, esta vez para siempre.
Pero ella está del brazo con otro tipo. Y… desde un buen tiempo antes que se hicieran las promesas… Es más, su voz por teléfono sonaba un poco diferente… ¡Era la de su hermana!
- ¡Joder! ¿Tanto tiempo aguantando el taco para nada?
Consíguete una puta o un puto, ¡y rápido!
5. Las del tipo “Windows: ¿hasta dónde quieres llegar hoy?”
¿Alguna vez, utilizando Windows te ha pasado que haces algo que Bill Gates dice que se puede hacer, pero cuando lo haces la pantalla se pone toda azul, aparece un mensaje en el centro que dice “ERROR FATAL”, y no hay quién la saque de ese estado a menos que la apagues y enciendas de nuevo?
Unos días después de no haberse visto, porque él estaba muy ocupado, hablándole por teléfono, cometes el imprudente error de decirle que te gustaría tener sexo animal, sucio y devastador.
- ¡…!
(No hay respuesta… Te preocupas… Temes que la pantalla se ponga toda azul de un momento a otro… ¡y no has guardado tus documentos!)
- ¡ERROR FATAL!
(¡Mierda!)
“¿Por qué me aprisionas?”, “¿pero no te he dicho que no puedo ir contigo aunque quisiera?”, “¿estás obsesionado acaso?”, “¡es mucha presión!”, “¡siempre es igual contigo, nunca entiendes!”, “tengo responsabilidades que ya acepté”, etc. Todos estos mensajes comienzan a aparecer y tú estás con la boca tapada tras el teléfono maldiciendo el momento en que se te ocurrió abrirla. Tú sólo querías calentar un poquito la conversación telefónica, aún resignado a que sólo quedara en conversación; ahora te sientes culpable de siquiera fantasear estar con él, sabiendo que él no podía estar contigo.
¡Bill Gates siente que es tan injusto que él haya nacido rey del mundo y que la fama le tenga tan estresado!
- Aló Bill Gates… estee… ¿Quieres estar conmigo?
Habiendo muchos otros tipos más de relaciones, por razones de espacio he tenido que seleccionar una más, la que ganó el premio de ser publicada en la sexta posición, y es la siguiente:
6. Las de tipo “Memorias de una geisha” (o “Dos pasos detrás de ti).
- ¿Café o té?
- Café.
Vas y preparas café. Luego, más tarde…
- Amooor, ¿te gustaría que vayamos al cine juntos hoy?
- No, mejor ve a la tienda y alquila una película. Si salí, no te preocupes, empiézala tú y cuando yo llego la sigo. Sino, la dejas sobre la mesa y yo la veo luego, ¿si?
Vas a la tienda y alquilas una película. Demoras 30 minutos pensando en cuál le gustaría ver. Más tarde:
- ¿Aló amor? Es tarde, ¿estás muy ocupadito?
- ¿Puedes servir para algo? VEN y ayúdame a organizar TODOS los papeles de mi oficina, porque tengo que salir y no habrá quién lo haga, ¿si? Te dejo la llave para que puedas salir tú sólo a la hora que termines.
Al día siguiente, por la tarde, increíblemente te despierta él en tu cama con una sonrisa de oreja a oreja, y con mucha ternura, que te derrite, te dice:
- Rey, le traigo una sorpresa al mejor novio en el mundo.
Te emocionas como nunca antes, le tomas de la mano, y casi ni te importa la sorpresa, sino el hecho que te haya preparado una. Él seguro está feliz de tenerte a su lado, por haberlo tratado y atendido tan bien todo este tiempo…
- ¡Mmmmmmm! ¡Una sorpresa! ¿Y qué será lo que el ser más lindo del mundo me ha traído?
Él levanta un brazo y acto seguido pasa a la habitación un muchacho musculoso, de veinte años aproximadamente, con el pelo sucio y crecido, completamente desnudo y con una erección a medias, que trae en uno de los tobillos una etiqueta que dice $5…
- Lo encontré saliendo del gimnasio, y estaba pensando… Hace tiempo que tengo esta fantasía sobre traer a alguien más… ¡Chúpale la pinga!
Te parece haber visto esto antes en el cine últimamente… ¿No han hecho una película sobre ti? Con resignación abres la boca tragándote el orgullo y la pinga.
Hay infinidad de otras variedades en el mundo de las relaciones humanas. Podría nombrar algunas, como “Se detiene el mundo porque yo lo digo” (en la que me incluyo); “No me hagas elegir entre tú y mi madre porque perderías”; “Te estoy haciendo un favor caminando a tu costado”; “Sabes que no soy superficial, pero sigue adelgazando”; “Confía en mí, son anticonceptivas, no grageas”, y muchas otras más.
Comencemos todos a separar del sueldo para la terapia… Nos vemos el miércoles 12 de Julio (luego de mis cortas vacaciones de una semana).
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“…Y a veces salgo a la calle, con la pistola en el bolsillo; pido un whisky solo, y me siento un poco… «Billy el niño».” (Christina y Los Subterráneos)
Dudo mucho que Christina Rosenvinge siga cantando “Tengo una pistola” con los 42 años que, calculo, debe tener hoy. Y, luego de verla malhumorada este último fin de semana, no me parece que Coco Marusix haya encontrado todavía el asiento de seda para su trono. Estas reinas saben muy bien que cada velita soplada representa un desafío dejado atrás en las sombras del pasado. Algunas lucen respetables el día de hoy; algunas siguen intentándolo.
En medio del camino a la coronación, la neo-tradición gay requiere que atiendas algunos asuntos antes del primer día más importante de tu vida (luego del día en que tuviste sexo por primera vez): el “segundo quinceañero”. Ese es el día en que te convertirás oficialmente en un adolescente.
Esta es la base desde la cual un individuo gay contemporáneo parte hacia el mundo para alcanzar el tan esperado premio. Al cumplir los primeros 15, naces. Durante esa época aprendes a limpiar bien tu culo, más o menos, hasta mediados de los veinte. Es justo en esa época en que tus amigos heterosexuales reciben en sus manos un códice bastante bien formulado y escrito, con los principales lineamientos que se deben seguir para llevar una vida adulta, respetable y productiva. Los ves alejarse en sus empresas personales ya terminando la base dos, mientras que tú tienes aún más camino que recorrer: no existe tal códice en versión homosexual; te das cuenta que entonces debes crearlo.
Llenas páginas y páginas, con ayuda de amigos, psicólogos; anotas patadas de los curas; patadas de tus tíos; desprecios; “cumpleaños y expectativas” se convierten en frases recurrentes ya bien avanzados los capítulos. Soledades, amores, placeres prostáticos y/o clitóricos. Y “Papá me miró feo el día de hoy” a los 17 se cambia luego por “voy a cumplir 25 y me siguen tratando como un anormal”; llegan después los “ya dejaron de preguntarme si tengo novia”y quizá antes, o después, “¡me tiré a 15 en sólo dos días!”.
Ahora cierras el libro: ha llegade el gran momento… ¡Hoy es tu cumpleaños número treinta, tu “segundo quinceañero”! Hoy recibirás la corona, el premio que generaciones gays han peleado por ganar, sudando, y sufriendo, entregados de lleno en la búsqueda de la corona.
Suena el teléfono. Tu mejor amigo (heterosexual) te habla: “¡esta noche vamos a celebrar tus treinta como se debe, hasta las últimas consecuencias!”. Alegre, te bañas. Te echas desodorante en las experimentadas axilas; te recortas la barba (con la que te has encariñado recién), te pones la ropa más aluscinante que puedas hallar en tu ropero, y sales en un taxi directamente a su casa. Si estás con novio, lo llevas; si no, te llevarás de seguro alguien a casa más tarde. Tocas el timbre, abre su mujer (no he dicho “esposa”); se sirven los primeros vasos de whisky, se mezcla con Red Bull, se ríe, se comenta, se raja de la gente que peor te cae, y de pronto, se quedan solos tú y ella en la sala en medio de un horrible silencio sepulcral… Ahora cometerás el peor error de tu vida: hacerle a ella la pregunta más peligrosa del universo (en medio de un ambiente “estable”): “¡Qué lindo este frutero de cera! ¿Y alguna vez sirven ahí frutas de verdad…?”
¡KABUM!
Luego de que ella contara cómo es que la noche anterior él le había despreciado la cena por salir con amigos, cena amorosa colocada alrededor de ese bello frutero, y luego de que él, escuchándola contarte comenzara a discutir con ella, ebrios los dos a mitad de la noche, te arreglarías en el baño para salir a la calle sólo con él… ¡Su mujer está ahora boca abajo sobre la alfombra porque el whisky… le ganó la batalla!
¿Podrás tranquilizarte luego del papelón y podrás aún recibir la corona? Estarás muy ocupado cuidando de tu mejor amigo, para que no se caiga por lo ebrio que está; para que no empuje a una vieja diva al tratar de pasar por su lado en una discoteca llena al tope de gente; para que no le saquen la mierda cuando trate de gilear una hembrita… ¡Frente a su novio!
Llegas a casa a la mañana siguiente con la corona abollada. Si tienes novio, tienes a quien llamar. Si no, puedes dedicarte al trabajo acumulado. Tienes una nueva misión: arreglar tu corona abollada… Pero te das con la cuenta que en tu ciudad no hay quién se dedique a arreglar coronas abolladas. Es más, NADIE sabe qué carajo haces tú con una maldita corona.
Bueno, a tus treinta, o te conformas a salir a la calle con una corona abollada, o aprendes joyería.
Yo tengo amigos que hacen joyería, ¿quieres sus teléfonos?
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Ayer Martes, mientras la Chole me cortaba el pelo -muy toscamente por cierto-, yo hojeaba una de sus Vanidades que rondaba por ahí. Los mismos títulos de siempre: “hazlo temblar de placer”, “10 maneras de conquistar a tu hombre”, “el chico de mis sueños me violó”, etc. Hojeándola más a fondo encontré un artículo escrito para la mujer despistada.
“10 pasos para convertirte en una triunfadora”, decía el título. Mirando rápidamente pude leer uno de los encabezados: “imponte metas pequeñas cada mañana, como ir al gimnasio, sacar al perro, llevar a los niños al colegio, etc.” Más abajo decía: “con estos pequeños ejercicios lograrás cambiar en ti a la pequeña, frágil y dependiente princesa de castillo de cuento de hadas, y sacarás a flote a la triunfadora, mujer de acción, quien realmente eres.” Otra que pude leer fue esta (y que me encantó): “no esperes a las entrevistas de trabajo; entrevístate antes que te llamen a ellas”.
Ahora bien, sobrevivir a esta ciudad es en sí misma una meta a corto plazo. Hasta la victoria más pequeña se convierte en un gran suceso, digno de celebración…
Una vez salido de la peluquería, un montón de sucesos le ocurrieron a su servidor, los cuales sirvieron para completar esta lista de los pedidos más importantes hechos a la organización mundial CUM -Conciencia Universal de Mierda- sobre los pequeños triunfos que cada persona debería recibir como premio a su candidez y credulidad en el sistema:
1. Que no te estafen si contratas un seguro de salud.
2. Que las empresas NO pongan anuncios comerciales en la línea telefónica (ya van 7 veces que corro desesperado a coger el teléfono y…)
3. Lograr que el cobrador de la combi TE COBRE LO JUSTO.
4. …Y que te ENTREGUE EL BOLETO que te corresponde.
5. …¡Además que no te mire con odio cuando le reclamas!
6. Que se logren erradicar los hongos vaginales (desesperado pedido masculino-hetero, este).
7. Lograr que tu suegra se calle la puta boca (pedido unisex…).
8. Que el municipio no trate de estafarte con cada recibo que llega.
9. Que NO insistan en pagarte todo al final del trabajo (cuando haces freelance).
10. ¡No, NO QUIERES AGRANDAR tus papas fritas y tu gaseosa por S/. 1.50 más!
11. Que en las cajas de donas se lea CLARAMENTE la advertencia: “ESTE PRODUCTO LE PUEDE ENGORDAR COMO UN CERDO Y PROVOCARLE VARIOS INFARTOS A LO LARGO DE SU VIDA; Y NI QUÉ HABLAR DE LA DISFUNCIÓN ERÉCTIL”.
12. En las universidades, que el curso TEOLOGÍA no signifique “religión católica”, ¡sino TEOLOGÍA!
13. En el transporte público, el asiento reservado ¡es es que se debe reclamar, y no otro! (en el que vas tú muy cómodamente).
14. ¡Toma las malditas píldoras anticonceptivas POR FAVOR! (otro pedido masculino-hetero).
15. ¡Sin el puto condón no, imbécil! (un reclamo rival).
16. …¡Y mucho MENOS POR ATRÁS! (completando el reclamo…)
17. ¡No me querrás nada y para ti seré una inútil, pero la que lava los calzoncillos llenos de mierda de tu hijo soy yo, carajo! (la nuera).
18. ¡Has venido a destruir mi hogar, puta! (la suegra).
19. ¿Divorciarte pequeño imbécil? ¡Yo sufrí como un cojudo casado toda mi vida, así que tú también lo harás, pedazo de idiota! (el papá).
20. ¡Mira que si te lo pido, es porque tú no tienes enfermedades, sino ya puedes verme yendo con cualquier otra puta! (el marido sexualmente ansioso).
21. No te preocupes, te ayudaré a que logres embarazar a tu marido (el mejor amigo gay de la esposa, acompañándola a comprar grajeas en vez de anticonceptivas).
22. ¡Pero entonces cuándo vamos a tener un bebé! (la esperanzada esposa en un esperanzado pedido de CUM).
23. ¡Mira qué suerte tuvo la Lola! (el amigo gay de la esposa del marido bi con el marido bi en medio de la cama…)
24. Lograr que un imbécil ridículo baje el volúmen de “La camisa negra” en un establecimiento público de Internet.
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Eres hombre, heterosexual y eres hijo de una madre. Superas los 20 años ¿Vives en casa? Ay ay ay… Problemas seguros.
1 Te conviertes en su chofer (si por alguna razón se te ocurrió sacar la licencia de conducir, o si, cuando lo hiciste, se te ocurrió contárselo muy alegre).
2 Eres igual que tu padre (me pregunto qué dirán las madres lesbianas que están casadas…)
3 Quedas automáticamente comprometido en matrimonio con ella, si tu padre no vive con ustedes.
4 Ella pone la tarjeta de crédito, ella gasta el dinero (aunque no paguen el teléfono, el agua, la electricidad, ¡esa linda cartera nueva le queda relinda! ¡Y el poncho, divino!)
5 “Tengo que ir a tal sitio” (TIENES que ir con ella, entonces).
6 ¿Terminaste yendo solo…? (a ella le dolía la cabeza).
7 Yo te respeto, ¡que tu mujer no sea perfecta no quiere decir que yo no la acepto! (te dice mamá amorosamente, mientras prepara la muñequita vudú).
8 Un día muy duro. ¿Recostado sobre tu cama? ¡Error! “¡Mientras tu madre se mata por ustedes, tú descansando, holgazán de porque…!”
9 Un flash intelectual: ¿te has casado con tu madre, versión 30 años menor que la auténtica, la original?
10 “Y… tú también eres muy inteligente, hijito… ¡!” (Conversando sobre los logros profesionales de tus otros hermanos, cuando llega a ti de pronto hay un gran silencio…)
11 “¡Eres un inmaduro, eres un bebé que necesita que le hagan todo! ¿Cuándo aprenderás a limpiar? Ya BOTÉ TODO lo que no servía en tu cuarto.” (Media vida tuya está ahora en el basurero municipal, y tú corriendo desesperado calle abajo para tratar de recuperarla).
Bueno, entonces llega el gran día, te casas con una linda princesa y abandonas el hermoso nido familiar. Ya puedes estar tranquilo, dejaste a tu madre atrás. O… ¿no lo hiciste?
1 Te conviertes en su chofer.
2 Eres igual que tu madre.
3 Si no tienes hijos, quedas automáticamente comprometido con… su gato.
4 Tú pones la tarjeta de crédito, ¡ella gastará el dinero!
5 “Tengo que ir a tal sitio” Entonces terminas yendo tú solo.
6 ¿Terminaste yendo solo…? ¡Claro que si!
7 “Yo te respeto. ¡Pero odio a tu madre y a toda tu familia!”
8 Un día muy duro. ¿Recostado sobre tu cama? ¡Error! “¡Quítate la ropa que me estás ensuciando toda la colcha! ¿No puedes limpiarte la cara grasosa antes de ponerla sobre la almohada limpia? ¡Quítate los zapatos antes! ¡Pero lávate los pies antes, que apestan! ¡Seguro estás cansado porque me estás engañando con otra!”
9 Un flash intelectual: Ya te cagaste; a veces preferirías a la auténtica, la original… ¡Pero con esta puedes tener sexo MAXIMO una vez al mes!
10 “Eres un cerdo, un bueno para nada” (conversando sobre ti).
11 “¡Eres un inmaduro, eres un bebé que necesita que le hagan todo! ¡Nunca aprenderás!” Y te botó a ti y a todas tus cosas de la casa (por supuesto, ¡una vez que la terminaste de pagar toda!)
La anterior es una epístola hetero. La otra, en una próxima oportunidad…
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¿No te jode que, cuando alguien te ha jurado y rejurado que estará ahí para ti, ese día en que quedaron, a la hora en que quedaron, te cancele justo antes de verse?
Y cuando, además eres tú quien tiene que llamar para que te terminen cancelando, porque si no, por supuesto, jamás te avisan que no llegarán, y tendrás tu culo enfriándose en la calle esperando a alguien que no va a llegar JAMÁS. Luego llamas y te cancela, aún cuando sea ya una hora tarde.
Cuando quedaron en verse, esa persona, además, te echaba en cara que cómo era posible, que nunca se veían, que tú te habías olvidado de él/ella, que eras un ingrato…
– Pero, vas a ir, ¿no? Porque es súper importante para mí…
– ¡Claro que si! ¿Por quién me tomas? Yo SIEMPRE estoy ahí para ti, ¿no? Cuando me necesitas, SIEMPRE estoy.
– Bueno, entonces ¿vamos?
– Sorry, pero es que hoy me siento hecha una papa…
Luego, como un(a) idiota te preparas para hacer eso que no querías hacer solo(a), o eso que querías hacer junto a una persona importante para ti. ¡Y que NUNCA LLEGA…!
Ahora, impuntualidad resulta también cuando los papis se defraudan de su retoño, y no saben qué carajo hacer con su preciado afecto.
– ¡¿Y de todas las manifestaciones que hay en la ciudad tenías tú que ir a parar a ESA?!
–Pero papi, fue para reclamar por mis derechos…
–¡Me importan un coño tus derechos! ¡¡¡¿¿¿Qué va a decir la familia cuando se entere???!!!
…Una vez más, hiciste tus deberes y cuando vas a entregarlos, recibes un resondrón.
–Querida, me rebajaron el 80% de mi sueldo…
–¡¡¡¿¿¿Qué carahos???!!! (¡gulp!)
–¿Qué tal si tenemos sexo, aunque sea para variar?
–¡Este no es el momento!
–¡¡¡¿¿¿P…pero… por qué???!!!
–Es que… ESTE MES TAMPOCO abre la CAJA… (no tengo ganas)
Impuntualidad, impuntualidad. Todos llegan tarde a tu baile. ¿Por qué? Quizá un puto día te HARTES y termines, o, comiendo tú mismo tus propios bocaditos que eran para tus invitados, o, mejor aún, dejando que otros los muerdan… suavemente… sensualmente…